Asimismo, la compatibilidad tecnológica representa otro reto, ya que los equipos actuales requieren de adaptaciones específicas, como carcasas con luces LED o sensores ópticos integrados, para aprovechar la señal.
La llegada de Li-Fi promete transformar la conectividad al ofrecer una alternativa basada en la transmisión de datos mediante luz, una tecnología que destaca por su eficiencia, rapidez y seguridad en comparación con el tradicional Wi-Fi.
Aunque el concepto de Light Fidelity se presentó públicamente en 2011, el desarrollo comercial y su adopción masiva han avanzado a un ritmo más lento de lo esperado. El reciente surgimiento de estándares y dispositivos compatibles anticipa una etapa en la que el Li-Fi podría convertirse en protagonista dentro del ecosistema digital.
Qué es el Li-Fi y en qué se diferencia del Wi-Fi
Li-Fi se distingue de las tecnologías convencionales al utilizar la luz visible, y no ondas de radio, para transmitir datos. El sistema emplea bombillas LED con codificadores que alternan frecuencias entre los 400 y los 800 THz.
Estos cambios de frecuencia resultan imperceptibles para el ojo humano, pero permiten que los dispositivos equipados con fotoreceptores reciban información de manera continua y estable. El proceso requiere que haya iluminación activa, ya que la conexión depende de la presencia de luz directa.
Ventajas y limitaciones del Li-Fi
Entre los principales beneficios de Li-Fi se encuentran la baja latencia, la ausencia de interferencias y la mejora en la seguridad. Una característica destacada es que los datos no pueden ser interceptados a menos que exista línea de visión directa entre el emisor y el receptor. Esto implica un nivel de privacidad superior al de las redes Wi-Fi convencionales.
No obstante, el Li-Fi enfrenta desafíos que han ralentizado su adopción. La imposibilidad de atravesar obstáculos sólidos, como paredes o muebles, limita la cobertura a espacios reducidos y obliga a que los dispositivos estén dentro del rango de alcance de una fuente de luz.
La experiencia de conexión resulta diferente de la habitual con Wi-Fi. Por ejemplo, en una demostración de la empresa PureLiFi, un teléfono Android necesitaba apuntar directamente a la luz de la señal y contar con una carcasa adicional para conectarse a Li-Fi, lo que revela la necesidad de avanzar en la miniaturización y abaratamiento de estos componentes para facilitar la integración en dispositivos de consumo masivo.
La evolución del estándar y los primeros dispositivos
El desarrollo de Li-Fi ha experimentado avances notables en los últimos años. En 2022 se reportó la llegada de la primera solución comercial para el hogar, LiFi@Inicio, y en 2023 se estableció el estándar 802.11bb, una extensión del Wi-Fi que permite utilizar la luz como una nueva banda de frecuencias. Este avance habilita a los fabricantes a implementar la tecnología en sus dispositivos, aunque el proceso implica superar retos técnicos y de producción.
Hasta ahora, la mayoría de las aplicaciones de Li-Fi se han dirigido al ámbito profesional, en entornos donde las antenas tradicionales presentan limitaciones o donde la seguridad y la estabilidad resultan prioritarias. El alcance del Li-Fi se limita a menos de cuatro metros, por lo que su uso doméstico aún depende de la evolución del hardware disponible y de la adaptación de los dispositivos.

