Inicialmente, el Gobierno australiano confirmó el martes la concesión de visados humanitarios a cinco jugadoras que manifestaron su deseo de permanecer en el país por motivos de seguridad.
Sídney (Australia) (EFE).- El Gobierno australiano confirmó este miércoles que siete integrantes de la selección femenina de fútbol de Irán han solicitado asilo en Australia tras participar en la Copa de Asia, mientras el resto del equipo abandonó el país y ya ha llegado a Malasia, informó el ministro del Interior, Tony Burke.
Burke explicó en una comparecencia en Camberra que dos miembros adicionales de la delegación, una jugadora y una integrante del cuerpo técnico, aceptaron la oferta de protección australiana, lo que eleva a siete el número de personas que han recibido visados humanitarios.
Según relató el ministro, ambas fueron separadas del grupo con la asistencia de la Policía Federal Australiana y trasladadas a un lugar seguro antes de reunirse con otras cinco jugadoras que ya habían solicitado protección el día anterior.
«Las siete personas que decidieron aceptar la oferta, ahora cuentan con visados humanitarios y pronto comenzará el proceso para obtener un visado permanente», señaló Burke.
La decisión de las jugadoras fue autónoma
Las autoridades australianas ofrecieron a cada integrante de la delegación la posibilidad de solicitar protección durante entrevistas individuales con funcionarios de Interior y con intérpretes, sin presencia de acompañantes ni supervisores del equipo, con el objetivo de que pudieran tomar una decisión sin presión.
«Nuestro objetivo no era forzar una decisión. Queríamos que cada persona tuviera la oportunidad de elegir con dignidad», afirmó el ministro.
Burke añadió que ninguna de las otras jugadoras o miembros del equipo optó por aceptar la oferta y que el resto de la delegación abandonó Australia en un vuelo con destino a Kuala Lumpur, aunque se desconoce cuál será el destino de la misma tras dicha escala.
El ministro también se refirió a informaciones sobre una integrante de la delegación que habría intentado negarse a subir al avión que salió de Sídney. Según explicó, la jugadora abordó el vuelo más tarde que el resto porque estaba manteniendo conversaciones con familiares en el extranjero.
«No estábamos seguros de qué decisión tomaría. Esa persona finalmente tomó su propia decisión», afirmó Burke, quien indicó que se realizaron gestiones para facilitar el contacto con su familia.
El ministro señaló que incluso intercambió mensajes desde su propio avión para localizar los números adecuados y lograr que los familiares pudieran llamar al departamento de Interior y hablar directamente con ella antes de que tomara una decisión.
Posibles vínculos con la Guardia Revolucionaria de Irán
Con respecto a especulaciones sobre posibles vínculos entre algunos acompañantes de las jugadoras y la Guardia Revolucionaria Islámica, el ministro afirmó que las autoridades australianas realizaron evaluaciones y que no se invitó a quedarse a varias personas, de las que dijo «me alegra que ya no estén en el país».
Las futbolistas iraníes habían viajado a Australia para disputar la Copa de Asia femenina. Su situación generó preocupación después de que no cantaran el himno nacional en su primer partido del torneo, lo que provocó críticas desde medios estatales iraníes que las calificaron de «traidoras».
EFE

