Santo Domingo.– La producción de arroz en la República Dominicana enfrenta una caída reciente, mientras las importaciones del cereal continúan en aume
Santo Domingo.– La producción de arroz en la República Dominicana enfrenta una caída reciente, mientras las importaciones del cereal continúan en aumento, impulsadas en gran medida por la reducción de aranceles contemplada en el acuerdo DR-CAFTA.
Un informe del Banco Central de la República Dominicana señala que, tras alcanzar un pico de 669,048 toneladas en 2022, la producción nacional se contrajo en promedio un 13.9 % entre 2023 y 2024, afectada principalmente por condiciones climáticas adversas como sequías y altas temperaturas.
En contraste, las importaciones han mostrado un crecimiento sostenido. Solo en los primeros cuatro meses de 2024 alcanzaron 45,344 toneladas, por un valor de US$35 millones, superando los niveles registrados en años anteriores. Estados Unidos se mantiene como principal proveedor, seguido de Brasil, Guyana y Uruguay.
El estudio indica que el arroz sigue siendo un producto clave para la seguridad alimentaria y la economía rural, pero advierte que los esfuerzos para mejorar la competitividad del sector local han sido insuficientes frente al avance del arroz importado.
La región Norte o Cibao continúa siendo el principal núcleo productivo del país, concentrando entre el 90 % y 95 % de la producción nacional, con la subregión Nordeste como líder en volumen.
El informe también destaca que el proceso de desmonte arancelario del DR-CAFTA, que culmina con arancel cero a partir de 2025, ha facilitado el incremento de las importaciones. De hecho, se proyecta que estas podrían alcanzar los US$150 millones en 2024, equivalente a cerca del 30 % de la producción nacional.
Ante este escenario, el Gobierno implementó medidas como el decreto 693-24, que establece una cuota preferencial de importación de 23,300 toneladas de arroz desde Estados Unidos con arancel cero, mientras que el volumen adicional queda sujeto a un arancel de 99 %.
El análisis advierte que, aunque estas acciones podrían contener temporalmente las importaciones, también podrían generar tensiones con países firmantes del acuerdo comercial, especialmente Estados Unidos.
Expertos señalan que el aumento de las importaciones podría traducirse en una reducción de precios para los consumidores, pero al mismo tiempo plantea desafíos para la sostenibilidad del sector arrocero nacional, particularmente en las zonas productoras del Cibao.

