Santo Domingo.– Durante días, Anabel Díaz vivió entre el miedo y la desesperación. Su nombre comenzó a circular con fuerza en redes sociales luego de
Santo Domingo.– Durante días, Anabel Díaz vivió entre el miedo y la desesperación. Su nombre comenzó a circular con fuerza en redes sociales luego de que publicara imágenes, mensajes y videos donde denunciaba agresiones físicas y verbales, y advertía que temía convertirse en otra víctima de feminicidio.
En sus publicaciones, la joven relataba el terror de sentirse perseguida, intimidada y desprotegida. Sus palabras eran directas, cargadas de angustia y reclamo: pedía ayuda antes de que fuera demasiado tarde.
Este sábado, la Policía Nacional informó el apresamiento de Fausto Ezequiel Valdez Cordero, alias Keka, señalado como su pareja y presunto responsable de las agresiones. El hombre fue capturado en el municipio de Cotuí tras un operativo coordinado por la Dirección Especializada de Atención a la Mujer y Violencia Intrafamiliar (Deamvi), la Dicrim y agentes preventivos, en cumplimiento de una orden judicial.
El detenido será puesto a disposición del Ministerio Público en las próximas horas para los fines legales correspondientes.
El caso de Anabel Díaz se da en medio de un ambiente de alarma social por la violencia de género, y revive el debate sobre la rapidez de respuesta de las autoridades ante denuncias que, muchas veces, llegan a convertirse en tragedia.
Antecedente trágico en Santo Domingo Este: Esmeralda Moronta
En un caso que estremeció a la sociedad dominicana, Esmeralda Moronta de los Santos, de 33 años, fue ultimada por su expareja tras acudir a la Fiscalía de Violencia de Género en el sector Alma Rosa, en Santo Domingo Este, donde buscaba protección ante amenazas y acoso.
De acuerdo con las informaciones disponibles, Moronta se presentó en la fiscalía acompañada de una amiga para formalizar una denuncia contra Omar Tejada Guzmán, con quien había terminado la relación. La víctima habría expresado temor por su vida y solicitó medidas de protección ante el comportamiento insistente y agresivo del hombre.
Sin embargo, poco después de abandonar el recinto judicial, fue perseguida por su expareja y posteriormente atacada a tiros en las inmediaciones, perdiendo la vida en un hecho que quedó registrado en cámaras de seguridad y se difundió ampliamente en redes sociales, generando indignación y preocupación colectiva.
Tras cometer el crimen, el agresor se quitó la vida, dejando un fuerte cuestionamiento social sobre la efectividad de la respuesta institucional y los mecanismos de protección disponibles para mujeres que denuncian violencia de género.
Este feminicidio, ocurrido días antes del caso de Anabel Díaz, reavivó el debate público sobre la urgencia de fortalecer las medidas preventivas y la intervención inmediata ante señales de riesgo.

