«Acá no es Macron, Macron es otro secretario de la FIFA», sostuvo Amarilla, e insistió en que a los dirigentes del fútbol mundial les interesa entrar en la arena política.
La senadora paraguaya Celeste Amarilla, envuelta en una polémica después de que lanzara insultos considerados como racistas contra el futbolista francés Kylian Mbappé, denunció este martes un supuesto «plan perverso» de la FIFA para incursionar en la arena política a través del fútbol.
«Es la FIFA la que está detrás, no soy yo, no es Mbappé, es ese plan perverso. Claro que es una mafia, ese plan perverso que tienen de meterse en la política», dijo Amarilla en una conferencia de prensa desde el Senado paraguayo.
Celeste Amarilla acusa a la FIFA de intervenir en la política
La legisladora opositora causó polémica después de insultar al futbolista del Real Madrid, que el pasado sábado fue el gran protagonista del triunfo de Francia ante Paraguay en los octavos de final de la Copa del Mundo al anotar de penalti el único gol del partido.
En sus redes sociales, Amarilla reaccionó al resultado llamando a Mbappé «soberbio, nuevo rico, prepotente y feo».
Pero también cuestionó su origen y su nacionalidad al afirmar que es un «camerunés colonizado» que finge ser francés.
«Bruto ni siquiera aprendió a escribir. En lugar de la leche de su madre, chupó cocos y lo más culto que ha oído en su vida son los chimpancés», agregó en declaraciones que desataron acusaciones de racismo y discriminación.
La respuesta de Kylian Mbappé a las declaraciones
En respuesta a los agravios, Mbappé calificó a la senadora paraguaya como una «mujer despreciable e indigna de su cargo». Amarilla le exigió una disculpa al futbolista, aunque sostuvo que su reacción responde a un supuesto plan de la FIFA.
«Es la FIFA, todos sabemos que hoy la FIFA es un poder fáctico que sobrepasa la autonomía y la soberanía de los países», añadió, al tiempo que acusó al presidente de este órgano, Gianni Infantino, de haber presionado al líder francés Emmanuel Macron para que exigiera a su par paraguayo, Santiago Peña, que la acallara.
EFE

