El verano trae consigo mucho más que sol, playa y viajes. También representa giras de conciertos y escenarios iluminados que el público espera durante
El verano trae consigo mucho más que sol, playa y viajes. También representa giras de conciertos y escenarios iluminados que el público espera durante meses para encontrarse con sus artistas favoritos y cantar a pleno pulmón junto a sus ídolos. Eso es exactamente lo que está ocurriendo con Carín León. El artista originario de Hermosillo, de 36 años, recorre la geografía mundial con su tour, De Sonora para el Mundo, una gira apoteósica, de llenos totales y emociones a flor de piel, en un verano de vértigo y grandes satisfacciones. “Estoy viviendo mi sueño”, expresa emocionado el artista en una entrevista exclusiva con People en Español.
Aquel adolescente que a los 15 años comenzaba su viaje musical tocando la guitarra y componiendo, manifestó el sueño de convertirse en todo un referente y en un digno embajador de la música regional mexicana en el mundo entero. “Mi estandarte siempre ha sido romper barreras y unificar a todo el mundo por medio de la música”, dice con humildad quien debutara en 2018 con su álbum Desvelada con Banda y Mariachi.
A partir de ahí, Carín ha ido acumulando éxitos, sold outs, premios y colaboraciones. Solo en 2023, Colmillo de Leche se coló entre los “50 Mejores Álbumes” de Billboard y Rolling Stone lo incluyó en el top 3 de los mejores álbumes en español de ese año. Sí, ha ganado muchas cosas, pero no ha perdido la más importante: tener los pies en la tierra. “Trato de que la fama no me mueva el piso, porque lo que más cuido y a lo que más miedo le tengo es a perder mi paz”, confiesa el ganador del Grammy 2026 al Mejor Álbum de Música Mexicana (ya es el segundo en la misma categoría).
Este verano, Carín no tendrá vacaciones, pero volverá a hacer historia con su música. El intérprete de “Desde que te tengo”, se presentará durante 7 noches seguidas en el teatro Sphere de Las Vegas, convirtiéndose así en el primer artista latino e hispano en ofrecer conciertos estelares en el icónico escenario inmersivo. La agenda no da tregua, pero siempre merece la pena. “La neta, la mejor vitamina es el mismo cariño que me da el público en cada show; eso me inyecta una energía que me hace cantar con el pecho abierto”, confiesa el cantante, quien en primavera lanzó Muda, su nuevo disco.
Sus vacaciones tendrán que esperar un poquito pero, cuando lleguen y Carín vuelva a casa, se reencontrará con su otra gran historia de amor: su familia y su hogar. En plena vorágine de su gira, el artista también nos ha abierto las puertas de ese lado más personal, de aquello que más disfruta cuando los focos se apagan y está en casa, en pijama y rodeado del amor de los suyos. “Lo primero que hago es abrazarlos”, contó. Pero hay más…
Estás viviendo un tour histórico. ¿Cuáles son las sensaciones que te deja esta experiencia?
La verdad es que es algo bien surreal. A veces ni yo mismo me la creo, te lo digo de corazón. Estar parado en escenarios tan legendarios y ver que la gente conecta con lo que hacemos, con nuestra cultura, es algo que me llena el alma.
¿Qué se siente desde tu lado del escenario ver a tanta gente entregada a ti y a tu música?
Siempre he dicho que yo solo soy un loco que ama hacer música y que tiene la fortuna de tener un público bien chin… que me apoya. Ver que salen felices y con el corazón lleno, es el mejor pago que puedo recibir. Me tiene muy feliz y, sobre todo, bien agradecido con la vida.
Has conseguido llevar la música regional mexicana a los escenarios de todo el mundo de forma arrolladora. ¿Cómo se afronta esta realidad?
No me considero una institución ni mucho menos, yo soy un músico que sigue todos los días tratando de aprender algo nuevo. Pero mi estandarte siempre ha sido romper barreras y unificar a todo el mundo por medio de la música, quitarle las etiquetas a lo que hacemos. El regional ya no es un género cerrado como antes. Afronto esta realidad con mucha responsabilidad, pero sin perder la cabeza. Trato de que la fama no me mueva el piso, porque lo que más cuido y a lo que más miedo le tengo es a perder mi paz, mi estabilidad y mi tranquilidad.
Estás viviendo un verano lleno de conciertos. ¿Qué haces para recargar las pilas para cada presentación?
La verdad, sí está pesado el ajetreo de los aviones y los hoteles, pero uno se va acostumbrando. Soy una persona que a veces peca de introvertida, así que me sirve mucho apartarme un ratito, meterme en mi rollo, jugar videojuegos, escuchar música que me cure el alma, como un buen rock o soul y hablar con mi mujer y mi gente. El sacrificio de estar lejos de casa vale la pena, pero la neta, la mejor vitamina es el mismo cariño que me da el público en cada show; eso me inyecta una energía que me hace cantar con el pecho abierto.
En tus giras siempre hay espacio para los Meet & Greet con los fans. Háblame de esa relación tan bonita con tu público.
En los Meet & Greet me gusta conectar de verdad, mirarlos a los ojos, abrazarlos y que sientan que soy el mismo Carín que ven cantando o tomando un trago. Esa conexión real es la que sostiene todo este proyecto. Sin ellos, uno no es nada, así que lo mínimo que puedo hacer es darles su espacio y mi agradecimiento sincero.
Cuando estás en casa, en pijama y con los tuyos, ¿De qué disfrutas más?
Uf, no sabes cómo disfruto estar en mi casa, en pijama, sin andar pensando en el artista. A mí me encanta lo más sencillo: estar tirado en el sillón jugando videojuegos, comer rico, especialmente la comida de mi tierra, estar con mi mujer, ver a mi familia bien y estar tranquilo. También me apasiona mucho todo el rollo de los carros clásicos, así que si tengo chance, me gusta salir a dar una vuelta y relajarme. En esos momentos es donde vuelvo a ser el niño de Hermosillo y donde encuentro la paz que necesito para seguir adelante.
¿Qué es lo que más extrañas cuando estás lejos y qué es lo primero que te apetece hacer cuando vuelves?
Lo que más se extraña, sin duda, es a la familia, el calor de tu hogar y la cotidianidad de tu rutina. Cuando andas de arriba para abajo, extrañas hasta tu propia cama. Por eso, lo primerito que hago en cuanto aterrizo y llego a la casa es quitarme los tenis, ponerme cómodo, abrazar a los míos y, si se puede, armar una carnita asada bien tranquila con los amigos de toda la vida. Estar con la gente que te conoce desde antes de todo este desmadre de la fama es lo que te mantiene bien aterrizado.
Si tuvieras que describir este verano de conciertos y este momento de tu vida, ¿Cómo lo harías?
La neta, la palabra sería: Agradecido. Estoy viviendo mi sueño, sí, pero lo más bonito es que hoy me encuentro en un lugar muy tranquilo a nivel personal. Siento que la creatividad me está fluyendo solita porque me quité de encima muchos filtros y muchas presiones. Estoy disfrutando el presente, muy agradecido con Dios y la vida.
PEOPLE

