Además de la atención médica, el acompañamiento psicológico y el apoyo familiar juegan un papel fundamental en el manejo de la epilepsia. Crear entornos inclusivos en escuelas, centros de trabajo y espacios públicos permite a las personas que viven con esta condición desarrollarse plenamente, sin miedo a la exclusión o al rechazo. La información correcta y la empatía social son herramientas clave para construir comunidades más solidarias y conscientes.
Cada segundo lunes de febrero, el mundo conmemora el Día Internacional de la Epilepsia, una iniciativa global destinada a crear conciencia sobre esta enfermedad neurológica que afecta a alrededor de 65 millones de personas en todo el planeta.
A través de actividades educativas y campañas de sensibilización, organizaciones internacionales y profesionales de la salud exhortan a los gobiernos a implementar políticas públicas más inclusivas, garantizar servicios de salud accesibles y aumentar la inversión en investigación científica, con el objetivo de desarrollar tratamientos más efectivos y menos invasivos.
Una enfermedad rodeada de mitos y desafíos
La epilepsia es un trastorno crónico del cerebro que se manifiesta mediante crisis convulsivas recurrentes y puede afectar a personas de todas las edades y géneros. A pesar de los avances médicos, continúa siendo una enfermedad rodeada de desinformación, estigma y discriminación.
Durante siglos, la epilepsia fue erróneamente asociada con posesiones demoníacas o castigos divinos. Aunque la ciencia ha demostrado su origen neurológico, muchas personas que la padecen siguen enfrentando prejuicios que impactan negativamente su calidad de vida, limitando oportunidades laborales, educativas y sociales.
Cifras que reflejan la realidad de la epilepsia en el mundo
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65 millones de personas viven con epilepsia a nivel mundial.
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80 % de los pacientes residen en países de ingresos bajos o medios, donde el acceso al tratamiento es limitado.
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30 % de los casos no responden a los tratamientos farmacológicos disponibles.
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75 % de las personas con epilepsia en países en desarrollo no reciben tratamiento adecuado, lo que aumenta el riesgo de complicaciones.
Un llamado a la acción
Especialistas en salud coinciden en la necesidad de romper los estigmas que rodean la epilepsia y fortalecer la educación y la información pública sobre esta condición. Asimismo, subrayan la importancia de que los gobiernos inviertan en investigación y desarrollo de nuevas terapias, con el fin de mejorar la calidad de vida de los pacientes y reducir los riesgos asociados a la enfermedad.

