A partir de hoy, y procurando su salud y su estabilidad, Jean André ha sido ingresado en un centro de salud mental, donde permanecerá recibiendo el tratamiento correspondiente.
“Les pido, con humildad, a la sociedad dominicana que acompañe a ambas familias con respeto, sensibilidad y prudencia. Hay heridas demasiado profundas que solo pueden sostenerse con fe, compasión, humanidad y siempre con la ayuda de Dios”
Willy Pumarol y Johanna Fernández.
Comunicado integro:
Desde el día de la tragedia, nuestro corazón ha estado profundamente herido, como padres y como seres humanos. No existen palabras suficientes para describir el dolor que esta tragedia ha causado. Ni sentencia que haga justicia, porque todos somos víctimas.
Queremos expresar, desde lo más profundo de nuestra alma, nuestra solidaridad, respeto y oraciones a la familia Handal, así como a toda la sociedad dominicana, que hoy enfrenta con inmenso dolor una pérdida irreparable.
Nuestra familia también enfrenta momentos muy difíciles, incluyendo juicios y críticas públicas basados en conjeturas e informaciones que no necesariamente son ciertas. Sin embargo, el hecho cometido por nuestro hijo, en medio de un ataque psicótico, ha sido tan horrendo y doloroso, que incluso esas críticas las entendemos y las asumimos con humildad, aferrados a Dios.
Jean André ha padecido una enfermedad mental con etapas de estabilidad y recaídas durante 9 años. Como familia, nunca dejamos de acompañarlo, atenderlo, medicarlo y procurar el seguimiento necesario con sus psiquiatras y psicólogos. Jamás imaginamos que una tragedia de esta magnitud pudiera suceder.
En medio de este dolor tan profundo, solo le pido a Dios que derrame consuelo, fortaleza y paz sobre la familia Handal, sobre nuestros vecinos de Naco y sobre todos los que hoy están destrozados por esta tragedia.
También les pido, con humildad, a la sociedad dominicana que acompañe a ambas familias con respeto, sensibilidad y prudencia. Hay heridas demasiado profundas que solo pueden sostenerse con fe, compasión, humanidad y siempre con la ayuda de Dios.
Willy Pumarol y Johanna Fernández

