FRÁNCFORT.- Para poner fin a la guerra con Estados Unidos e Israel, Irán exige el derecho a cobrar peajes en el estrecho de Ormuz como condición previ
FRÁNCFORT.- Para poner fin a la guerra con Estados Unidos e Israel, Irán exige el derecho a cobrar peajes en el estrecho de Ormuz como condición previa para reabrir la vía marítima, vital para el suministro mundial de petróleo.
Sin embargo, cobrar peajes en el estrecho violaría un principio básico y duradero del comercio marítimo internacional: la libertad de navegación pacífica. Es una idea antigua que quedó codificada en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que entró en vigor en 1994.
Reabrir el estrecho salvaría a la economía mundial de las restricciones de suministro que han disparado los precios de la energía y los fertilizantes desde que comenzó la guerra el 28 de febrero. Pero aceptar que Irán cobre peajes consolidaría el control de la República Islámica sobre el estrecho por el que se transporta el 20% del petróleo mundial —y enriquecería al país contra el que se lanzó la guerra.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha convertido la reapertura del estrecho en una prioridad. Pero la Casa Blanca indicó el miércoles que se opone a los peajes, y los analistas señalan que los productores de petróleo del Golfo también.
Los analistas afirmaron el miércoles que no habían visto cambios en el tráfico a través del estrecho desde que se anunció el alto el fuego, pese a las afirmaciones en sentido contrario de la Casa Blanca.
Datos de seguimiento de buques de Kpler mostraron que sólo cuatro embarcaciones con sus rastreadores del Sistema de Identificación Automática encendidos atravesaron el estrecho de Ormuz el miércoles, el primer día del alto el fuego. Sin embargo, eso no incluye a los llamados buques de la “flota clandestina”, que viajan con sus rastreadores AIS apagados. Muchos de esos barcos de la “flota clandestina” transportan crudo iraní sancionado hacia el mercado abierto.
A continuación, algunas cosas que hay que saber sobre la propuesta de Irán y el derecho internacional con el que choca.
Irán ya había empezado a cobrar a los buques que atravesaban el estrecho
de que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra, Irán presionó de inmediato al restringir el tráfico en el estrecho con ataques —y amenazas de ataques— contra barcos, haciendo que el paso fuera demasiado arriesgado. La interrupción provocó escasez instantánea en algunos países asiáticos muy dependientes de la energía de la región, elevó los precios de la gasolina en Estados Unidos y Europa, y amenazó el crecimiento económico mundial.
Luego Irán empezó a someter a verificación a los buques en un programa opaco al que analistas del transporte marítimo apodaron “la caseta de peaje”.
Se indicó a los barcos que se desviaran del centro del estrecho, en aguas territoriales iraníes y omaníes, y que en su lugar rodearan la isla iraní de Larak. Tras entregar información detallada sobre la tripulación y la carga a intermediarios del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, la fuerza paramilitar de Irán, a algunos buques se les permitió continuar —y al menos dos habrían pagado el equivalente a 2 millones de dólares en yuanes chinos.
El Tratado sobre el Derecho del Mar garantiza el paso a los barcos pacíficos
La propuesta de 10 puntos de Irán para poner fin a la guerra incluye una disposición que permitiría a Irán y a Omán cobrar a los barcos que atraviesen el estrecho de Ormuz, según un funcionario regional que habló bajo condición de anonimato para tratar negociaciones en las que participó directamente. El funcionario sostuvo que Irán usaría el dinero recaudado para la reconstrucción.
Pero el Artículo 17 del Tratado sobre el Derecho del Mar garantiza el derecho de “paso inocente” a los barcos que no amenacen a los Estados ribereños. Por ello, permitir que Irán y Omán empiecen a cobrar por el paso a través del estrecho sentaría un precedente peligroso, advirtieron expertos.
La libertad de navegación en los mares del mundo ha sido un derecho fundamental durante cientos de años, basado en “la idea de que el mar no pertenece a nadie”, explicó Philippe Delebecque, profesor y experto en derecho marítimo de la Universidad de la Sorbona de París.
“La libertad de navegación siempre ha sido reconocida, incluso específicamente en los estrechos”, añadió. La preocupación es que, si el estrecho de Ormuz pudiera cerrarse, entonces ¿por qué no el estrecho de Gibraltar entre el Mediterráneo y el Atlántico, o el estrecho de Malaca frente a Indonesia?
Delebecque calificó ese escenario como “el fin de una sociedad internacional”.
Ni Irán ni EEUU han ratificado el Tratado sobre el Derecho del Mar
Aunque 172 países han ratificado la convención de la ONU, Irán y Estados Unidos están entre los que no lo han hecho.
“El hecho de no haber ratificado la convención no le da (a Irán) total libertad de acción en el estrecho de Ormuz”, señaló Julien Raynaut, quien dirige la Asociación Francesa de Derecho Marítimo, un grupo del sector. “Sigue estando sujeto al derecho internacional y, en particular, a este derecho consuetudinario de paso”.
Una “caseta de peaje” iraní podría llevar a China a concluir que podría restringir el movimiento en el estrecho de Taiwán, indicó Raynaut.
Omán e Irán podrían enfrentar presiones diplomáticas para ajustarse a la convención, afirmó Constantinos Yiallourides, investigador principal del Instituto Británico de Derecho Internacional y Comparado.
El paso libre “es del interés de todos”, manifestó. “Todos queremos obtener los mejores productos a los mejores precios”.
La economía mundial necesita que se reabra el estrecho de Ormuz
Algunos economistas sostienen que, desde un punto de vista estrictamente financiero, el mundo apenas notaría los costos adicionales de cualquier peaje en el estrecho de Ormuz.
Por ejemplo, un peaje de 2 millones de dólares a un gran petrolero que transporta 2 millones de barriles de crudo equivale a un aumento de 1 dólar por barril en el petróleo de ese barco.
“La carga no recae en los consumidores mundiales, sino abrumadoramente en los Estados del Golfo que suministran el petróleo que transita por el estrecho”, escribió el centro de estudios Bruegel, con sede en Bruselas. Señaló que la economía mundial se beneficiaría de inmediato con la reapertura del estrecho —al devolver al mercado el 20% del petróleo mundial y hacer bajar los precios—.
Además, al reducir los precios del petróleo, se eliminaría una ganancia geopolítica de varios miles de millones de dólares para Rusia, cuyo crudo de pronto tiene mayor demanda pese a las sanciones.
El precio internacional del petróleo ha subido desde alrededor de 72 dólares por barril antes de la guerra hasta un máximo de 118 el 31 de marzo.
El crudo Brent, el referente internacional, subía el jueves un 2,9% a 97,46 dólares por barril. Había caído brevemente por debajo de los 92 dólares tras el anuncio del alto el fuego temporal. El crudo estadounidense de referencia subía 3,7% el jueves a 97,94 dólares por barril.
Los productores de petróleo del Golfo desconfían del control iraní del estrecho
Arabia Saudí, el mayor productor del Golfo, acogió con satisfacción el acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, pero pidió mantener el estrecho de Ormuz abierto “sin ninguna restricción”.
Los países del Golfo han tenido que recortar alrededor de 12 millones de barriles diarios de producción de crudo porque no existe una alternativa viable al estrecho para gran parte de su petróleo. Los dos oleoductos que lo evitan no son lo suficientemente grandes como para compensar todo el crudo perdido, y construir nuevos oleoductos llevaría años.
Dadas las desventajas de la propuesta de la caseta de peaje, los Estados del Golfo solo la aceptarían si todas las demás opciones parecieran mucho peores, indicó Bruegel.
Una objeción importante en Occidente es que el peaje probablemente beneficiaría a la Guardia Revolucionaria Islámica, responsable del programa iraní de misiles balísticos, que reprime a la oposición política interna y ha sido designada como organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea.
AP

