El rapero, diagnosticado con trastorno bipolar, asegura estar siguiendo un nuevo régimen de tratamiento, terapia y vida saludable
El impacto de las declaraciones y conductas de Kanye West se refleja hoy no solo en su carrera, sino también en sus vínculos personales y en la percepción de los colectivos que lo rodean.
Su carta abierta, publicada como anuncio de página completa en la edición impresa de The Wall Street Journal del lunes 26 de enero, constituye un intento explícito por abordar las consecuencias de sus actos recientes y las raíces de su estado mental.
“Algunas de las personas que más quiero, fueron las que peor traté”, escribió West en su misiva. El músico admitió que sus allegados “soportaron miedo, confusión, humillación y el agotamiento de intentar querer a alguien que a veces era irreconocible”.
El rapero sostiene que este daño neurológico pasó inadvertido durante décadas y contribuyó, según su versión, a una salud mental deteriorada y a su posterior diagnóstico de trastorno bipolar tipo 1.
Fue a partir de 2023 cuando, según su testimonio, recibió un diagnóstico más claro sobre las secuelas de aquel trauma.
En su carta, Kanye West describe el trastorno bipolar como una enfermedad que genera negación y distorsiona la percepción de la realidad.
“Cuando estás en un episodio maníaco no crees estar enfermo. Sientes que ves el mundo con más claridad que nunca, aunque en realidad lo estás perdiendo todo”, sostiene.
El artista destaca que la enfermedad “te convence de que no necesitas ayuda” y que el impacto social es devastador: “La gente se ríe y lo toma a broma, pero es una enfermedad debilitante y mortal”.

INFOBAE

