Una actualización total pondría en riesgo la continuidad operativa y requeriría inversiones colosales para negocios que dependen, ante todo, de la eficiencia y la fiabilidad.
Treinta años después de la llegada de Windows 95, hay negocios que continúan ligados a la informática del pasado. Es el caso de una granja avícola en Düsseldorf, Alemania, donde los avances diarios, el registro y el paquete de producción dependen todavía de uno de los sistemas operativos más emblemáticos de la historia.
Este vínculo con el pasado cuenta más que la presión del mercado: responde a una necesidad fundamental de funcionamiento y estabilidad, lejos de la nostalgia por quedarse atrapados en el icónico sistema de Microsoft.
Por qué usan todavía Windows 95
En la empresa dirigida por Peter Huber, la pieza central es una enorme máquina clasificadora de huevos que ocupa un espacio de 40 por 40 metros. Esta estructura automatiza la manipulación de cerca de 40.000 huevos diarios, ordenando cada unidad según su peso, origen y calidad. Tal como explica el propio Huber, la operación se controla exclusivamente desde el software diseñado para esta máquina, el cual solo es compatible con Windows 95.
Antes de iniciar la jornada, al activar el sistema, la pantalla muestra su inconfundible logo y, para muchas personas, la inconfundible melodía del arranque evoca recuerdos de una época lejana de la computación.
La tarea, sin embargo, no es para nostálgicos: la estabilidad y precisión exigida por la línea de producción imponen una rutina fiable, milimetrada desde la llegada de cada huevo hasta su distribución en cajas de seis o diez unidades, formatos habituales en los supermercados. Toda la maquinaria depende de la interacción entre sensores, periféricos y el sistema operativo.
Por qué la empresa actualiza Windows 95 a otro sistema operativo
La teoría dicta que ningún negocio debería continuar utilizando sistemas obsoletos, pero la realidad es más compleja. Para la granja alemana, el cambio implica mucho más que instalar un software nuevo: la migración representa una amenaza directa para toda la cadena productiva.
Cada actualización podría desestabilizar el ajustado equilibrio de controladores y sensores, periféricos específicos y rutinas de calibración, elementos fundamentales para que el proceso funcione sin interrupciones.
El costo económico del reemplazo resulta contundente. Según relata Huber, la inversión para sustituir la línea automatizada asciende al valor de una casa de familia, una suma imposible de asumir para muchas explotaciones de tamaño medio.
Además, la modernización exige detener la producción durante semanas, certificar de nuevo todos los procesos y capacitar al personal en las nuevas herramientas. Mientras tanto, mantener el sistema antiguo se vuelve una tarea artesanal, pues obliga a buscar componentes en mercados de segunda mano o recurrir a reparaciones mecánicas cuando no existen piezas de recambio.
Cómo mantienen la seguridad en un sistema obsoleto
El caso de esta granja avícola no es una rareza aislada en Europa. Otros productores mantienen también sus sistemas con Windows 95 porque los programadores de la lógica original dejaron de estar disponibles hace tiempo y el software actual no se puede adaptar fácilmente a plataformas recientes.
Si en algún momento los sistemas digitales fallan por completo, los trabajadores pueden continuar con la clasificación de manera mecánica, pero pierden toda la trazabilidad informática del proceso: cada registro, etiqueta y seguimiento debe realizarse manualmente, lo que incrementa la carga de trabajo y los riesgos de errores, tanto administrativos como sanitarios.
El equipo tampoco está conectado a internet, lo que reduce parte de las amenazas de seguridad habituales, pero no elimina los peligros ligados a componentes mecánicos, discos duros antiguos o impresoras descatalogadas que pueden fallar, dejando a toda la cadena a merced de la disponibilidad de un repuesto.
“Si se rompe la impresora, necesito encontrar otra compatible con Windows 95. No es tan fácil hoy en día", contó Huber. El último parche o actualización que recibió ese sistema fue en 2001, por lo que el único soporte disponible es la pericia de técnicos y la creatividad para encontrar soluciones cuando algún componente deja de funcionar.
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