A medida que más usuarios dependen de sus teléfonos para tareas cotidianas, la exposición a amenazas informáticas también aumenta. Adoptar medidas de protección básicas puede marcar la diferencia entre una carga segura y el riesgo de comprometer la seguridad del dispositivo.
Recargar la batería del teléfono en puntos públicos, como aeropuertos, centros comerciales y estaciones de transporte, se ha vuelto cada vez más habitual debido a la necesidad de mantener el dispositivo activo todo el día. Sin embargo, esta práctica esconde riesgos importantes para la seguridad digital que pueden afectar tanto la privacidad como el funcionamiento del equipo.
Puertos USB públicos: una puerta para el malware
Aunque los cargadores convencionales solo transfieren energía, el cable USB también permite la transmisión de datos entre dispositivos.
Las infecciones ocurren cuando el cable USB actúa como puente entre el teléfono y un equipo infectado. El riesgo no está en el cargador en sí, sino en el dispositivo al que el puerto USB está conectado. Algunos puntos de carga públicos utilizan torres o computadoras centrales para alimentar varios puertos, facilitando la propagación de malware si uno de los sistemas ha sido comprometido previamente.
Consecuencias del “juice jacking”: robo de datos y control remoto
El uso cotidiano del teléfono para operaciones bancarias, trabajo y gestión personal hace que una infección por malware pueda tener efectos graves. Entre los principales riesgos se encuentran:
- Transferencia de malware: Troyanos, spyware o ransomware pueden instalarse en el sistema operativo del móvil y operar de forma oculta.
- Robo de información: El acceso no autorizado al dispositivo facilita la extracción de fotos, mensajes, contactos y otros datos sensibles.
- Control a distancia: Algunos programas maliciosos permiten a los atacantes operar el teléfono remotamente, activar la cámara o el micrófono y manipular las aplicaciones.
- Mal funcionamiento: El dispositivo puede sufrir bloqueos, pérdida de archivos o interrupciones en su uso normal debido a la acción de virus o software corrupto.
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La falta de precaución al cargar el móvil en lugares públicos puede derivar en pérdidas económicas y de privacidad, sobre todo ante el aumento de ciberataques sofisticados.
Cómo proteger el teléfono y evitar infecciones
La mejor estrategia es la prevención. Para minimizar los riesgos, se recomienda:
- Utilizar siempre el cargador y cable originales, lo que disminuye las probabilidades de conectar el dispositivo a hardware manipulado.
- Evitar los puertos USB públicos y preferir enchufes de corriente tradicionales o baterías portátiles personales.
- Emplear adaptadores de solo carga, que bloquean la transmisión de datos y permiten únicamente el paso de energía.
- Configurar el teléfono para desactivar la transferencia de datos automática al conectarse por USB.
- Mantener actualizado el sistema operativo, ya que las actualizaciones corrigen vulnerabilidades explotadas por malware.
- Descargar aplicaciones solo desde tiendas oficiales y revisar los permisos solicitados, para evitar la instalación de software sospechoso.
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El fenómeno del “juice jacking” ha crecido con la proliferación de dispositivos móviles y la expansión de espacios públicos con cargadores USB.

