«Así fuera culpable, esto es inadmisible en una sociedad civilizada. Pero no lo es», agregó Correa en su mensaje, en el que le dijo a Glas que él «vivirá por siempre» y que sus «verdugos pronto estarán en el basurero de la historia».
Guayaquil (Ecuador) (EFE).- El expresidente de Ecuador Rafael Correa (2007-2017) aseguró este domingo que su exvicepresidente Jorge Glas «es el preso político de América Latina en peores condiciones», después de que en la víspera un juez negó un habeas corpus correctivo con el que su defensa buscaba que le aumentaran las porciones de comida y que se le otorgara atención especializada en la cárcel de máxima seguridad donde está recluido.
El exmandatario también recordó que este domingo se cumplieron dos años del asalto policial a la Embajada de México en Quito, ordenado por el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, para detener a Glas y cumplir con una orden de arresto, una vez que el Gobierno mexicano le había concedido asilo, lo que provocó la ruptura de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
«Jorge es el preso político de América Latina en peores condiciones. Lo están matando en vida. Ya pesa tan solo 69 kilos, pese a medir 1,83 metros», escribió Correa en su cuenta de la red social X.
En ese mensaje, Correa también compartió una publicación de una de las abogadas de Glas con unas fotos del expolítico durante la audiencia del sábado, en la que el exvicepresidente le dijo al juez que él estaba «peleando en el habeas corpus para no tener hambre».
El Gobierno niega las acusaciones
«Yo me despierto con hambre, paso la tarde con hambre y me acuesto con hambre. Y la muestra de que mi hambre es real son 30 libras menos de peso. Tener a una persona con hambre de manera permanente, perdiendo peso, es una clase de tortura», dijo el exvicepresidente desde la prisión.
Sin embargo, en esa misma diligencia, el Gobierno afirmó que el exfuncionario ha recibido 79 atenciones médicas desde su llegada a la Cárcel del Encuentro, la prisión de máxima seguridad construida por iniciativa de Noboa e inspirada en el modelo carcelario del presidente Nayib Bukele en El Salvador, donde cumple una pena de ocho años de cárcel por cohecho y asociación ilícita y otra de trece años de prisión por malversación de fondos públicos.
Además, el servicio de prisiones detalló en un informe que el exvicepresidente tiene «una dieta diferenciada, diseñada específicamente para su condición de salud» y que también recibe suplementos alimenticios.
Por lo que el magistrado negó el recurso y señaló que no se presentaron elementos suficientes que demuestren que se han violado los derechos del expolítico.
EFE

