José Carlos Rodríguez
Santiago de Compostela (EFE).- Antes de convertirse este jueves en Premio Nobel de Literatura, Anne Carson ya había recorrido a pie buena parte de España. En 1983, la poeta canadiense atravesó los Pirineos desde Francia hasta Santiago de Compostela y continuó después hasta Fisterra, una experiencia que décadas más tarde transformaría en literatura en su ensayo ‘Tipos de agua. El Camino de Santiago’.El vínculo de Carson con la ruta jacobea no es, sin embargo, el de una escritora que simplemente quiso dejar constancia de un viaje. El Camino aparece en su obra como un territorio de desplazamiento, observación y búsqueda, una experiencia exterior que se convierte progresivamente en viaje interior.
Así lo interpreta la poeta gallega Alba Cid, Premio Nacional de Poesía, estudiosa y admiradora de la obra de Carson, para quien ‘Tipos de agua’ (editada en España por Vaso Roto) es en realidad una suerte de «falso diario»: «tiene la apariencia de un diario de peregrinación, pero Carson apenas cuenta de forma directa su propia experiencia personal», explica en declaraciones a EFE.
Referencias a partir del paisaje
El texto forma parte de ‘Plainwater’, publicado en 1995, y adopta una estructura fragmentaria: breves anotaciones vinculadas a los lugares por los que pasa la peregrina, acompañadas de referencias literarias y reflexiones sobre el paisaje, los peregrinos y el propio acto de caminar.
Carson comenzó su recorrido el 20 de junio de 1983 en Saint-Jean-Pied-de-Port (Francia) y lo terminó el 26 de julio en Fisterra. Entre ambos extremos está Santiago, pero también un itinerario literario en el que conviven referencias clásicas, medievales, japonesas y contemporáneas.
Cid destaca precisamente esa forma de escribir de Carson, capaz de mezclar géneros, épocas y materiales sin someterlos a una estructura convencional.
«Esta libertad para pasearse entre géneros» y la «porosidad entre lo académico y lo poético» son, a su juicio, algunos de los rasgos que explican la singularidad de una autora convertida en referente para buena parte de la poesía del siglo XXI.
«Carson puede detenerse ante un paisaje, un puente o un elemento de la tradición jacobea para abrir una reflexión que se aleja inmediatamente de la descripción. Hay anotaciones eruditas, referencias a distintas tradiciones poéticas y observaciones sobre lugares concretos, pero también silencios y zonas deliberadamente veladas», advierte Cid, que considera este libro «un diario, no diario».
BARCELONA, 08/10/2026.- La canadiense Anne Carson ha ganado el Premio Nobel de Literatura 2026 «por su obra audaz e inventiva que, en diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea», anunció este jueves la Academia Sueca. En la imagen, Carson durante su visita a Barcelona con motivo de la 40 edición del Festival Internacional de Poesía de Barcelona en 2025. EFE/Toni Albir
Una búsqueda «interior»
La autora gallega recuerda el modo en que Carson va poniendo a prueba sus propias ideas sobre el peregrinaje, dejando como resultado una obra en la que «avanzar parece ser tan importante como llegar».
El itinerario concluye en Fisterra, allí donde termina físicamente el Camino y comienza el océano, y Carson convierte ese límite geográfico en otro punto de interrogación.
«Es, en el fondo, un viaje interior. Se ve perfectamente que ella va buscando algo y parece que vuelve sin encontrarlo», considera Cid.
Sobre su estilo y voz, Cid, que dedicó su poemario ‘Atlas’ a la autora canadiense, destaca además del virtuosismo a la hora de «pasearse entre géneros», sus «fascinantes traducciones de textos clásicos».
También subraya «su pulsión ensayística» y «esa especie de intimidad preservada», de forma que nunca se la llega a sentir «confesional de manera clásica», puesto que consigue «preservar la intimidad de las vivencias de una manera brillante».
Carson ya había recuperado aquella experiencia española en 2020, cuando recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras. En su discurso de agradecimiento recordó que había cruzado España a pie en 1983 hasta Santiago y bromeó sobre la dificultad de arrancar una sonrisa a los españoles durante aquel viaje.
Ahora, con el Nobel de Literatura, aquella peregrinación adquiere una nueva lectura: la de un viaje que Carson no convirtió en una crónica del Camino, sino en una indagación sobre qué significa desplazarse, buscar y continuar caminando, a partir de ahora, con un Nobel bajo el brazo. EFE

