Con base en el estudio Adapt’Action, advierte que la sequía podría extenderse hasta julio y afectar a la habichuela, cultivo del que San Juan y el Suroeste concentran el 60 % del área sembrada del país
San Juan de la Maguana – El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono (CNCCMC), Max Puig, llamó a seguir adoptando medidas para reducir la vulnerabilidad de los agricultores y ganaderos de la provincia San Juan y de la región Sur del país ante las olas de calor intenso y la posible sequía que afectaría al país hasta inicios de 2027.
En el marco de su ponencia en el evento titulado Cambio Climático: Situación Actual y Escenarios Futuros en la Región y Zonas de mayor Vulnerabilidad, organizado por el Viceministerio de Desarrollo Rural del Ministerio de Agricultura y realizado en el salón Maestra Elvira Corporán de los Santos de la extensión de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en San Juan de la Maguana, Puig recordó que el país está siendo afectado por los efectos del fenómeno El Niño de intensidad muy fuerte, que estará activo al menos hasta febrero de 2027.
Puig recordó que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó el 3 de septiembre que el fenómeno alcanzará una alta intensidad a finales de 2026 y se extenderá hasta febrero de 2027, mientras que el Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) prevé lluvias deficitarias durante el segundo semestre del año y un mayor riesgo de sequía meteorológica.
El funcionario explicó que el estudio Adapt’Action, desarrollado por el CNCCMC con el apoyo de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) entre 2019 y 2022, identificó seis sistemas de producción agrícola prioritarios para la adaptación del país al cambio climático, entre ellos la habichuela en la provincia San Juan.
Según ese estudio, San Juan y el Suroeste de la República Dominicana concentran en promedio el 60 % del área nacional sembrada de habichuela, y la provincia produce cerca del 80 % de la semilla que se utiliza para sembrar ese rubro en el país.
"San Juan es el granero del Sur, y lo que ocurra con el agua en este valle se sentirá en la mesa de todos los dominicanos. Con El Niño provocando temperaturas récord y menos lluvias sobre el país, en San Juan se juega una parte importante de la seguridad alimentaria nacional", dijo.
HABICHUELAS ANTE UN CLIMA MÁS CÁLIDO Y SECO
De acuerdo con el Plan de Acción de Adaptación elaborado en el marco de Adapt’Action, bajo un posible escenario futuro de altas emisiones, la temperatura promedio mensual en San Juan podría pasar del rango actual de 21 a 24 °C a uno de 24 a 27 °C hacia 2050.
Hoy la sequía amenaza a la habichuela sobre todo en su fase de crecimiento, ubicada entre abril y mayo de cada año, pero el estudio anticipa que ese período seco podría prolongarse hasta julio y alcanzar también la fase de fructificación, con efectos sobre el rendimiento y una mayor incidencia de la mosca blanca, lo que aumentaría las pérdidas de los productores.
Puig añadió que los Escenarios de Cambio Climático de la República Dominicana, elaborados por el consorcio del Centro del Agua del Trópico Húmedo para América Latina y el Caribe (CATHALAC) y Energeia Network, proyectan para San Juan, bajo ese mismo escenario, una reducción de las lluvias de entre 26 % y 32 % y un aumento de la temperatura máxima de entre 2.9 y 3.6 °C hacia finales de siglo.
Subrayó que la magnitud de esos cambios depende de cuanto sigan creciendo, o no, las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que en un escenario de bajas emisiones la merma de las lluvias se limitaría a entre 4 % y 9 %.
"Cuando sube la temperatura, aumenta la evapotranspiración y los cultivos demandan más agua. Por eso una reducción moderada de las lluvias puede traducirse en una pérdida mucho mayor del agua que los productores tienen disponible", explicó.
SEÑALES DE ESTRÉS HÍDRICO
El vicepresidente ejecutivo del CNCCMC señaló que San Juan ya muestra señales de estrés hídrico. Entre el 11 y el 20 de febrero de 2026, la estación de Arroyo Loro, en San Juan de la Maguana, registró apenas 0.2 milímetros de lluvia, uno de los valores más bajos entre las estaciones reportadas por el Indomet en ese período, mientras que la precipitación acumulada en la Regional Agropecuaria Suroeste fue de 42.7 milímetros.
Los registros del Ministerio de Agricultura para esa misma estación muestran, además, una marcada variabilidad de un año a otro. Frente a una normal climática de 938.7 milímetros anuales, en 2021 llovió un 27.1 % menos de lo normal; en 2022 y 2023 las lluvias superaron la normal en 6.9 % y 5.6 %, respectivamente, y en 2024 volvieron a quedar por debajo, con un déficit de 4.55 %.
AGUA, RIEGO Y PEQUEÑOS PRODUCTORES
Puig recordó que en San Juan la relación entre agua, infraestructura y producción tiene una expresión concreta en la presa de Sabaneta, ubicada en la región hidrográfica del Yaque del Sur, que el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI) gestiona para el abastecimiento de agua, el riego y la generación eléctrica.
"El pequeño productor es el primero en sufrir cualquier baja en el nivel de agua de Sabaneta, porque es imposible tener reservas, es difícil acceder al crédito y casi nunca puede asegurar sus cosechas. Por eso el ahorro de agua en los próximos meses es decisivo para proteger su capacidad de producir y, con ello, proteger la alimentación de la población y la estabilidad económica y social de todo el país", señaló.
En ese sentido, valoró que la adaptación en San Juan ya se esté traduciendo en inversiones concretas. Destacó el proyecto del INDRHI para modernizar los sistemas de riego Guanito-San Juan, San Juan-Jínova y Hato del Padre, que impactará unas 84,000 tareas de tierra y beneficiará a 1,496 productores, con 63.4 kilómetros de infraestructura hidráulica y un financiamiento no reembolsable de un millón de dólares del Banco Mundial para los estudios y el diseño.
Mencionó también la rehabilitación, en marzo de 2026, de las estaciones de bombeo de Sabana Los Jobos y Pedro Santana, que con una inversión superior a los 2.8 millones de pesos garantiza el riego de 5,340 tareas para 192 agricultores.
Además, advirtió acerca de los fenómenos extremos pendulares que causa el cambio climático. "El cambio climático nos trae sequías más largas y, también, aguaceros más intensos y localizados. Un suelo reseco y compactado absorbe menos agua, y la caída de lluvias intensas después de meses de sequía puede causar daños graves en cultivos, caminos y comunidades, antes de que llegue una nueva sequía", sostuvo.
INFORMACIÓN PARA DECIDIR A TIEMPO
Entre las medidas de adaptación necesarias para proteger al sector agropecuario, Puig citó la conservación de suelos, la retención de agua, los sistemas agroforestales y silvopastoriles, la diversificación productiva, la modernización del riego y la restauración de las cuencas hidrográficas.
Destacó además herramientas como el Atlas de Riesgo y Vulnerabilidad ante Emergencias (ARVE), los datos abiertos de precipitación del Indomet y los productos del programa europeo Copernicus, que ofrecen de forma gratuita pronósticos estacionales e información sobre sequía, humedad del suelo y vegetación.
"Una información técnicamente correcta pierde buena parte de su utilidad si no llega a tiempo, si quien debe usarla no la entiende o si no está vinculada a una decisión concreta. La adaptación comienza antes de la emergencia, con información, planificación, prevención y decisiones oportunas", concluyó.

